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Con una fuerte vocación de AYUDA a las personas que lo necesitan, nace AYUDA-TE Psicología, un espacio diferente y único donde lo que importa son las personas. Mejorar tu vida y tu bienestar es muy importante, para ello, puedes consultar toda información que te ofrecemos y, si lo necesitas, puedes contar con apoyo personal profesional especializado para conseguir tus propósitos, mejorar tu equilibrio y tu calidad de vida.

Ofrecemos una amplia gama de soluciones a tus necesidades personales, de pareja y profesionales a través de diferentes vias de contacto. Empieza hoy a ayudarte, cuenta con nosotros..

jueves, 21 de marzo de 2019

¡Deja de compararte! Tip para mejorar tu autoestima.


¡Deja de compararte! Tip para mejorar tu autoestima.





La comparación con los demás es una conducta habitual llevada a cabo por muchos/as. Las personas que están constantemente comparándose con los demás lo hacen a través de una posición de inferioridad y esto les afecta disminuyendo su autoestima, generando sufrimiento y malestar.

Generalmente cuando llevamos a cabo la comparación con los otros, no lo realizamos con toda nuestra totalidad, sino que lo hacemos eligiendo y muchas veces distorsionando cuestiones, rasgos, etc… que no nos gustan de nosotros mismos.

El acto de compararte continuamente puede llevarte al perfeccionismo extremo, a la insatisfacción constante, frustración, etc.. porque siempre habrá alguien mejor, con un trabajo mejor, con una imagen deseada por ti etc… Piensa que nadie es perfecto ni debe pretender serlo.

Te pregunto, ¿por qué no realizamos esta comparación con lo positivo de nosotros mismos,  porqué no lo hacemos para salir ganando? La respuesta es que sólo lo hacen de esta forma las personas que necesitan compensar y salir reforzamos de esa comparación, realizándolo habitualmente y escondiendo así un déficit de autoestima que siempre estará en su base.

¿Existen entonces distintos tipos de comparación?

Podríamos decir que existen dos tipos de comparación, una con aspectos positivos que llevan a darnos cuenta que existen otras formas de ser, pensar y actuar siendo beneficioso, sirviéndonos de guía, de modelo a seguir, etc..

Por otra parte tendríamos la comparación con aspecto negativo, en la cual nos devaluamos, salimos perdiendo, criticamos, descalificamos a los demás y a nosotros mismos, buscamos los defectos en todo, no nos deja disfrutar de las relaciones entre iguales, produciéndonos mucho daño y acentuando en nosotros rasgos negativos.


¿Qué puedo hacer entonces?

Literalmente no te compares con los demás si el resultado va a ser quitarte valor o menospreciarte. Si otros lo hacen contigo no le des importancia, piensa que es sólo el criterio y la observación de esa persona en concreto.

Detecta y observa en ti este acto de comparación, cuando lo estés haciendo, hazle preguntas a esos pensamientos críticos y comparativos de la siguiente forma:
¿Por qué me estoy comparando con esa persona?
¿Qué criterio o medida estoy utilizando?
¿Estoy comparando sólo una parte o característica de mi ser?
¿Para que me sirve, a que me lleva y cómo me hace sentir esta comparación?
¿Cómo podría sacar beneficio de esto?

El primer paso es el de tomar conciencia para llegar a cuestionarte y a cambiar este mal hábito que no te ayuda y menoscaba tu autoestima.

Establece tus propios parámetros, medidas. Tu valor propio no depende del resultado que obtienes al compararte con los demás, sino del valor que ya posees. Date ese valor.

Compárate contigo mismo/a es mucho más saludable, compárate con la persona que eras en otros momentos, cuánto has cambiado, que has aprendido, que has mejorado, o que te queda o te gustaría mejorar. Piensa que lo que tú quieres no tiene que ser  lo que quieren, logran o son los demás.

Utiliza la comparación como fuente de motivación, haz de ella una herramienta para mejorar, para que te ayude y no para que te reste. Elije compararte para aumentar esa capacidad de empatía, esa pasión que observas, es constancia, ese optimismo, esa voluntad, ese rasgo, o ¿por qué no? Pregunta como ha llegado a ese éxito, cómo conseguir esto o lo otro… y ponte a ello.

Se más considerado/a contigo mismo/a, cada unos tiene unas cualidades propias, atributos físicos, pensamientos, forma de ser,  circunstancias vitales, y precisamente todas estas cosas son las que te hacen ser diferente. ¡No podemos ser todos iguales y además no tiene ningún sentido! Empieza a aceptarte, a valorar lo que tienes, lo que eres, admírate y trabaja por cambiar lo que se pueda, lo que no te guste y desees mejorar.

Piensa que tu no eres sólo un atributo físico (caderas, músculos, bienes materiales, logros profesionales o académicos, posesiones, etc…) eres un todo, ¡eres muchas más cosas!

Valora lo propio y lo de los demás pero a partes iguales y en su justa medida. El compararte con los demás no valorando y dando una estimación justa y correcta, puede llegar a generar sentimientos negativos hacia los demás como resentimiento, envidia, rabia y sentimientos negativos hacia ti mismo, como frustración, tristeza etc.. Ten en cuenta que ninguna de estas emociones te ayuda sino todo lo contrario.


Eres un ser único e irrepetible, no eres ni mejor ni peor que los otros, simplemente eres tú mismo/a con tus cualidades y con tus defectos.
Valóralo y tenlo en cuenta de hoy en adelante.


¿Te interesarían nuevos post sobre esta temática con tips, claves, etc.. que ayuden a mejorar tu autoestima?

Te invito a dejar un comentario y a compartir lo que desees. Hasta pronto!



Alicia Camacho. Psicóloga.

Santa Cruz de Tenerife. Contacto: ayudatepsicologia@gmail.com


lunes, 25 de febrero de 2019

¿Qué te impide expresar lo que sientes?



¿QUÉ TE IMPIDE  EXPRESAR LO QUE SIENTES?


¿Por qué es bueno expresar tus emociones? Hoy día estamos más acostumbrados y le damos más importancia al acto de defendernos, demandar lo que creemos que merecemos, reclamamos constantemente estoy y aquello, criticamos, cuestionamos, nos quejamos, etc… pero a muchas personas les cuesta profundamente expresar lo que siente de forma natural, expresar sus sentimientos de una forma adecuada y sana para con sí mismos y con los demás, tanto sin son emociones positivas como negativas.

Cuando las personas tienen la capacidad o han adquirido la habilidad de expresar sus emociones honestamente, tienen unos niveles de autoestima más elevados, se tienen en cuenta, se respetan, se analizan, se valoran, etc…

Poseer y desarrollar la habilidad de expresar lo que sientes te va a permitir sentirte mejor contigo mismo y mejorar tus relaciones interpersonales.

Desde hace mucho tiempo y a través de nuestra educación, nuestro entorno, nuestra cultura se nos han transmitido ideas erróneas, convicciones, creencias que nos han calado profundamente y que seguimos manteniendo a pesar del daño que nos provocan como:

“los niños/hombres no lloran” “hay que ser humildes con los halagos” “hay que darse cuenta de las necesidades y deseos de los demás, incluso antes de que te lo cuenten (leer la mente…)”a la gente no le gusta escuchar que uno se encuentra mal, así que es mejor guardárselo” “mostrar sentimientos y emociones a los demás es mostrar debilidad”, etc…

Como se puede entender muchos de estos supuestos no son racionales, objetivos ni válidos, y atentan contra nuestros derechos personales y nuestro bienestar. Mantenerlos sólo nos causará daño y sufrimiento, por tanto, el primer paso será ir flexibilizando y cambiando estas creencias por otras más adaptativas que nos ayuden y nos hagan sentir mejor.

A continuación te dejo una serie de consejos, tips o trucos para ayudarte de aquí en adelante a expresar tus sentimientos de una forma más honesta y efectiva. Ponlos en práctica para tu mejora y ayúdate.

  • Acostúmbrate a añadir expresiones del tipo: “me gusta”… o “no me gusta”…. “quiero…” “me siento…”, etc… a tus frases ya que así estarás teniendo en cuenta tus sentimientos y emociones que es lo que deseas.

  • Comprueba a través de una pregunta el significado o los sentimientos que pueden estar detrás de los comentarios que te hacen las personas que te rodean (practica la empatía, y ponla en práctica utilizando y potenciando tu inteligencia emocional). Pregunta cosas como:

¿Puede ser que te sientas criticado, enfadado, triste, etc… cuando te dije…….?
¿Qué sentiste cuando te dije esto o aquello..?
¿Qué sientes cuando piensas eso o con eso que te está pasando?

Es muy importante que trabajes y empieces a esforzarte en entender que sientes tu y los otros, entendiendo y preguntando por qué piensas o  como piensa cada uno, que puedes estar sintiendo, pensando tu o la otra persona, etc… Sin este trabajo personal es muy difícil que seas capaz primero de poner nombre a las emociones e identificarlas y luego poder expresarlas adecuadamente.

  • Intenta aclarar y expresar lo que sientes en el justo momento en que ocurra y empieces a sentir cualquier emoción. Aclara cualquier situación confusa que estés viviendo y donde te estés sintiendo por ejemplo “enfadado/a” “sorprendido/a” “alarmado/a” “confuso/a”, es mejor aclarar la situación en el momento preguntando, hablando o aclarando que guardarte esos sentimientos, ya que si lo expresas en el mismo momento no tendrás malestar acumulado que te pese posteriormente.
¿para qué te sirve guardar sentimientos de enfado, ira, resentimiento, duda, desconcierto, frustración, etc…? ¿no sería más sano aclararlo, expresarlo, trabajarlo y seguir adelante…?

  • Ten en cuenta que es muy importante y es más fácil expresar emociones positivas, agradables y reforzar a los demás haciéndoles saber que algo te ha gustado, te ha agradado, hacer saber a los demás cuanto le quieres, aprecias, etc… y no siempre expresar lo negativo.
Aquí el trabajo no es otro, que empezar a comunicarlo porque: ¿creemos que son las personas con las que nos relacionamos las que “tienen que adivinar lo que sentimos”? ¿creemos que los otros como nos conocen, “deberían saber lo que pensamos o sentimos”? ¿realmente es racional poner el peso en “las dotes adivinatorios de las personas con las que nos relacionamos….”?

Lo realmente importante aquí es que; si no comunicamos lo que sentimos por los otros, lo que nos ha gustado, lo que nos molesta, lo que nos perturba, es nuestra responsabilidad que el otro no lo sepa, ya que atender al poder de la lectura de la mente y de los sentimientos por parte de los otros, es un asunto perdido de ante mano y carece de toda lógica.

  • En los momentos donde la escalada y la intensidad de las emociones es muy intensa, como cuando sientes mucho enfado o ira, interioriza y memoriza esto para ponerlo en práctica:

“Estoy enfadado porque…..”
“Me gustaría que….”

Si tienes ya preparadas estas frases con estas expresiones para tus momentos críticos, tu reacción será diferente.

  • Cuida tu comunicación no verbal, analízala, obsérvate, fíjate a la par que dices o expresas lo que sientes, corrigiendo a la vez lo que sea necesario, con el objetivo de mantener tu estado emocional bajo control. Es deseable expresar lo que uno siente pero hay que cuidar las formas al hacerlo.

  • Por último ten en cuenta que para llegar a tener una buena y óptima expresión de tus emociones y sentimientos tienes que incluir:
Tus necesidades
Deseos
Tener en cuenta tus derechos.
Y cómo te afecta las distintas situaciones y como te repercuten.

Lo que no debe incluir por tantos son:

Demasiados reproches.
Intensiones de herir a los demás
Autocompasión….

En definitiva hacer un buen uso de la expresión emocional es lo más deseable y adecuado a nivel personal e interpersonal.


“No permitir que los demás sepan lo que pensamos y sentimos, es tan poco considerado como no escuchar los pensamientos y sentimientos de los otros”
(P.Jakubowski)


Espero y deseo te haya sido de tu ayuda y lo pongas en práctica.


Te invito a compartir con quién lo desees y comentar lo que creas que pueda ayudar y aportar a los demás. Gracias!

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Alicia Camacho. Psicóloga.
Santa Cruz de Tenerife.



jueves, 10 de enero de 2019

La Dependencia Emocional ¿Sufres adicción al amor?




La Dependencia Emocional ¿Sufres adicción al amor?


La dependencia emocional es una problemática que se manifiesta principalmente en las relaciones de pareja, donde existe una “necesidad extrema” de carácter “afectivo” (necesidad de afecto y de ser queridos) que una persona siente hacia su pareja en una determinada relación o a lo largo de sus diferentes relaciones afectivas.

Como en todas las problemáticas emocionales existen diferencias de grados en cuanto a su severidad, siendo el caso que voy a exponer el característico de una dependencia emocional más extrema.

Las relaciones con dependencia emocional se caracterizan por un marcado desequilibrio, ser inestables y destructivas, donde el dependiente se somete, idealiza, magnifica a su pareja, se siente incapaz de dejar la relación, presenta un miedo a la soledad muy intenso y pánico a la ruptura.


¿Cuáles serían las características clínicas y principales de los dependientes emocionales?


El dependiente emocional vive su relación en exclusividad, presentando sólo necesidad del otro, viviendo por y para el.
Su pareja es su prioridad  incluso muchas veces por encima de su familia, amigos, hijos, etc…
Presenta una necesidad continua de estar en contacto con su pareja, sms, llamadas, contacto, etc…
Al principio de todas sus relaciones se produce la “ilusión constante” donde solo se valora lo positivo, no hay presencia de defecto alguno en el otro, estas posibles parejas se ven como interesantes adornadas de una euforia desmedida y de un profundo autoengaño.
Se produce la idealización del compañero, es magnífico, especial, único, grandioso, se admira sin objetividad.
En el transcurso de la relación se produce en el dependiente la anulación y subordinación, siendo esto un medio para preservar la relación a toda costa, produciéndose una relación asimétrica y desequilibrada.
Relación donde no se es feliz y no hay bienestar, ya que lo que principalmente falla en el dependiente es el quererse a sí mismo/a.
Se producen continuos intentos de reanudar la relación por el pánico a la ruptura.
Presencia de una sucesión ininterrumpida de parejas, una tras otra, presentando solo entre estas, relaciones de transición sin importancia para el dependiente.
Miedo terrible a la soledad. “lo que más temo es estar y quedarme solo/a”.
Necesidad de aprobación de los demás.
Presencia de cierto déficit de asertividad y habilidades sociales.

A nivel personal el dependiente emocional sufre y acusa una autoestima muy deteriorada, donde paradójicamente no se echa en falta el cariño y el afecto de la pareja porque tampoco se siente por uno mismo/a.

Los dependientes emocionales puedes llegar a presentar de forma paralela diferentes problemas emocionales como pueden ser tristeza profunda, preocupaciones, problemas de ansiedad, pensamientos recurrentes sobre futuros abandonos, miedo a la soledad, en definitiva problemas del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y en algunos casos problemas de consumo de sustancias.

Detrás del "te quiero" del dependiente emocional está el “te necesito”  





Pautas para superar la dependencia emocional.

Lo primero que se ha de trabajar el dependiente emocional, siendo lo más importante y urgente es la Autoestima. Aprende y trabajar para quererse tal y como eres, valorándote, respetarte, etc... Trabajar la necesidad de sentirse queridos y no sólo a nivel de pareja.
Trabajar su asertividad y habilidades sociales. Este trabajo siempre va a ir aparejado y de la mano con el de mejora de la autoestima. Respetar tus derechos asertivos, aprender a comunicarte de forma eficaz, adquirir habilidades y herramientas que te permitan mejorar las relaciones con tus iguales y contigo mismo/a.
Aprender a superar “el síndrome de abstinencia” que se produce tras la ruptura de pareja, autoprohibición de comunicación, etc… como trabajamos en otras adicciones, desintoxicación en este caso “de tu pareja” “sin consumo de ella”, aguantar “el no buscar” “el no saber”, etc..
Aprender a superar el miedo a estar solos y a la ruptura, planteándonos, trabajando y potenciando momentos donde estemos a solas con nosotros mismos, en nuestra mejor compañía, disfrutar de ti mismo/a, crecer personalmente, cultivar y cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente, pensar e ir en búsqueda de lo que te ilusiona, tener metas, proyectos y aficiones propias.
Tomar conciencia, identificar y modificar los pensamientos y creencias distorsionadas y disfuncionales sobre el amor, las relaciones afectivas, la pareja, etc.. y convertirlos en pensamientos más racionales y objetivos que ayuden y aporten a tu bienestar. (Trabajo cognitivo).
Intervención para lograr cambios a nivel conductual en la manera de relacionarte con los demás.
Tomar tus propias decisiones, atreverte a salir de tu espacio y zona conocida, no actuar con miedo a equivocarte sino con decisión.
No perder tu propia identidad, ser fiel a ti mismo/a, auténtico y único porque lo eres, piensa que cada persona tienes sus propios gustos, aficiones y metas. Trabaja por descubrirlas y reencontrarte con ellas.
Aprender a analizar y estudiar las relaciones de pareja sanas. Estudiar que tipo de relaciones has tenido, cuales son sus características, que es lo que quieres y que es lo que no estás dispuesto a permitir en tus futuras relaciones.

Contesta y trabaja sobre ¿qué es el equilibrio en la pareja y cómo es una relación equilibrada? ¿tu relación ha sido o es recíproca e igualitaria? ¿hay respeto, comunicación adecuada, gratificaciones, afecto, pasión y aceptación mutua? ¿compartís valores vitales, tiempo de calidad, apoyo y ayuda para el crecimiento personal y de la pareja? ¿escuchas y te escuchan, te expresas con libertad, te diviertes y negocias con tu pareja de forma adecuada? ¿se tienen en cuenta tus necesidades propias y las de la pareja dentro de la relación?

Estas serían sólo algunas de las preguntas y de las cuestiones que has de analizar, trabajar y tener en cuenta siempre, para que junto con tu trabajo personal de mejora y crecimiento te ayuden a poder vivenciar relaciones más sanas en el futuro.


“Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde al amor propio, el autorrespeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente”
Walter Riso.

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Alicia Camacho, Psicóloga.
    Santa Cruz de Tenerife.

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martes, 26 de junio de 2018

CONOCE LOS 4 “JINETES DEL APOCALIPSIS” QUE TIRANIZAN TU RELACIÓN DE PAREJA.






CONOCE LOS 4 “JINETES DEL APOCALIPSIS” QUE TIRANIZAN TU 
RELACIÓN DE PAREJA.

Son muchos autores los que han estudiado, trabajado e investigado sobre las causas, origen y características de los problemas de pareja. De entre ellos John Goodman, Psicólogo estadounidense, se dedicó junto con Silver (2004), en estudios de laboratorio a observar y estudiar parejas en lo que denominaba (Love Lab, “Laboratorio del amor”). De esos estudios estableció lo que el denominó Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, intentando explicar cuáles son las señales de comportamientos disfuncionales que se presentan en parejas que nos informan de sus dificultades, las cuales pueden llegar a rupturas definitivas.
Dentro de las discusiones continuas presentes en algunas relaciones de pareja, estableció varios tipos de comportamientos que, si se mantienen en el tiempo y se presentan de forma habitual, tiranizan la relación, anunciando y preparando el terreno para una ruptura cercana.

El primero de sus Cuatro Jinetes lo denominó, LAS CRÍTICAS. Diferenciando estas de las “quejas”, que se podrían definir como críticas más constructivas, con componentes de asertividad, que intentan solucionar partes de conflicto etc… Las críticas destructivas estarían caracterizadas y se visualizarían con comportamientos del tipo:
Hacer descalificaciones utilizando etiquetas hacia tu pareja “eres un/a egoísta” “eres un/a vago/a ahí tirado”
Emitir generalizaciones del tipo: “siempre me haces lo mismo”, “no te importo nada
Utilización de un tono y palabras despectivas, culpando y atacando a la pareja en segunda persona: “tu es que siempre estás igual” “me tienes cansado/a”.
Como se puede entender, estos comportamientos no hacen más que dañar la relación de pareja, provocando resentimientos y emociones negativas que se alimentan continuamente y que no contribuye a que la relación mejore, sino todo lo contrario.

Un segundo Jinete fue denominado por el psicólogo como EL DESPRECIO, que se visualiza en interacciones donde el sarcasmo y el escepticismo están siempre presentes, así como los insultos. Se utiliza la ironía con el objetivo de dañar a la pareja. De estas actitudes se desprenden en la pareja más sentimientos y emociones negativas, como la frustración, sentimientos de ofensa y por supuesto las nefastas faltas de respeto.
Junto con un todo de voz alto y despectivo, tendríamos ejemplos como: “¿Cuántas veces tengo que repetírtelo…?” “Bien que te enteras cuando te interesa… “Te voy a tener que hacer un esquema para que lo comprendas… “pareces cortito/a…” ” “tengo que explicártelo mil veces porque no lo pillas…”

El tercer Jinete que estudio y observó fue LA ACTITUD DEFENSIVA. Mostrada en las parejas cuando una parte responde con una actitud defensiva ante una queja o crítica que se le ha hecho. El comportamiento mostrado aquí es el contraataque, responder a la defensiva sin asumir la responsabilidad de lo que se le está exponiendo. Sería algo así como, “me defiendo atacando de nuevo”. Un ejemplo para visualizar este tipo de comportamiento es:
Un miembro de la pareja le expone al otro: “Nunca me acompañas a ver a mis padres” y el otro responde, “tu tampoco me acompañas a sitios tampoco” o “nunca recoges en casa” a lo que el otro contraataca con “es que tu no me lo pides” y otro ejemplo sería “¿porqué no te pones en mi lugar?” y la respuesta del otro sería “tu tampoco lo haces conmigo”.
Como se podrá ver este tipo de comportamientos mostrado en los desencuentros no hace más que empeorar la relación de pareja, albergando más y más resentimiento de nuevo, etc… y no hace más que mantener las discusiones, no llegando a ningún entendimiento mutuo, ni a asumir ninguna parte de responsabilidad en los conflictos, necesaria para que la relación funcione sanamente.

El último Jinete lo denominó LA ACTITUD EVASIVA. Se observó que la dinámica de las parejas en este sentido se mostraba cuando una de las partes en conflicto necesita comunicar una queja o desacuerdo y es respondida por su pareja en forma de evasivas, indiferencia, alejamiento, evitando tanto la comunicación verbal como no verbal, actitudes como parecer mudo y no comunicar absolutamente nada. No mostrar interés ni escucha, con comportamientos de ignorar, respuestas escuetas, mostrando inexpresividad, como si el conflicto o la queja no fuera consigo.
En definitiva, es otra forma de evitar el conflicto distanciándose, ignorando los argumentos y la crítica de su pareja. Tampoco parece ser esta una buena estrategia de solución de conflictos. En definitiva, se suma a los desencuentros sentimientos de falta de consideración, herido o herida emocionalmente por no saberse escuchadas sus necesidades… El problema se acentuará si la parte no atendida insiste cada vez más enfadada en que se le atienda y al no obtener feedback, todo empeora considerablemente.

En los problemas y dificultades de pareja junto con estos cuatro comportamientos estudiados por Goodman, se suelen presentar otro conjunto de señales e indicadores que apuntan a una mala situación de pareja de los que hablaremos y ampliaremos en próximos artículos. Señales e indicadores serían: presencia continua de malos recuerdos del pasado, señal en algunos de los miembros de sentirse abrumado o sobrecargado, etc.., presencia de actitudes hostiles o incluso conductas agresivas, intentos de desagravio intentando dar la razón, ceder, etc.. con el objetivo de no discutir más… Todos ellos dañitos e inadecuados también dentro de las dinámicas maritales o de pareja.

“El amor tiene dos enemigos principales: la indiferencia que lo mata lentamente y la desilusión que lo elimina de una vez…” Walter Riso

Si te has identificado en alguno de estos comportamientos o de alguna forma los vives en tu relación se pareja, piensa que tomar conciencia es un primer paso para cambiarlos. Desde la psicología y desde la terapia de pareja se trabajan estas actitudes para que el clima y el bienestar en la pareja reaparezca. Puedes mejorar tu relación si lo deseas.


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Alicia Camacho. Psicóloga. 

Santa Cruz de Tenerife.

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martes, 12 de junio de 2018

“Todo lo que deberías saber sobre la importancia de ser agradecido”.




“Todo lo que deberías saber sobre la importancia de ser agradecido”.


Cuando hablamos de ser agradecido hablamos inevitablemente de practicar la gratitud. La definimos como un sentimiento, una emoción o una actitud de reconocimiento de un beneficio que se ha recibido o se recibirá.

Practicar la gratitud significa apreciar y vivir en el presente. Sabiendo que es una actitud, se puede aprender a ser agradecido reconociendo y dándonos cuenta de todo lo que tenemos y obtenemos y no tanto de lo que nos falta.

Me gustaría plantearte la siguiente cuestión: ¿eres de los que practicas la gratitud  diariamente, o eres de los que generalmente te quejas, estás continuamente en la senda del mal humor, la negatividad y el descontento?. Te dejo reflexionar…

Todos en algún momento de la vida hemos sido agradecidos, le hemos dicho a alguien algo que le agradecías, ¿y como te ha hecho sentir eso a ti? ¿y a la persona que se lo has agradecido?. La respuesta está clara… ¡agradecido/a!

Pero ahora planteate lo siguiente:
¿Agradecemos sólo cuando observamos una desgracia ajena y valoramos que no nos ha tocado a nosotros?. ¿Agradecemos lo que tenemos cuando se lo vemos perder a alguien por ejemplo?. ¿Es curioso no?. ¿Tenemos que vernos en lo peor o compararnos con ello para valorar las cosas?. Esta también sería una buena reflexión….

Pero y entonces ¿qué beneficios me reportaría el ser agradecido y practicar la gratitud?

El primero sería sentirte mejor contigo mismo/a, serás más feliz dirigiendo tu mente hacia todo lo que tienes y no hacia lo que te falta.

Beneficia al que lo recibe, le hace sentirse bien consigo mismo/a. A esa persona a la que le agradeces le aportas bienestar, le ayudas a sentirse mejor, al igual que te ha pasado a ti cuando alguien te agradece algo.

Fortalece las relaciones interpersonales. Indudablemente mejora las relaciones haciendo que estas se fortalezcan y sean más satisfactorias, porque nos apetece estar con personas agradecidas, optimistas, positivas y no todo lo contrario.

Cuando se desarrolla una actitud positiva ante lo que te acontece te hace valorar lo positivo de las cosas, ser más optimistas, ver las oportunidades, aprender de los errores, ver los vasos medios llenos y apreciar los grises.

Te hace “VER” en mayúsculas, te hace ser consciente de tu mundo alrededor ayudándote a divisar lo que otros no son capaces de ver.

Piénsalo, siempre tendrás a alguien o a algo al que estar agradecido, vamos entonces a empezar a practicarlo y a convertirlo en un hábito empezando como en todo, por unos pequeños pasos:

Da las gracias. Tan sencillo como eso, da las gracias por el sol de la mañana, por esa llamada inesperada, por tener un trabajo, por tener salud, agradece cuando te cedan el paso, piensa en esa persona a la que deseas agradecerle algo, llámala, escríbele, hazlo. Da las gracias por todo lo que se te ocurra y creas que vale la pena. Pero agradece lo bueno y lo malo, porque te hará aprender, porque te cambió, ayudó a superarte, etc.. No con ello quiero decir que haya que conformarse, ni dejar de crecer, evolucionar y mejorar.
Ya que es fuente de bienestar vamos a disfrutarlo y a practicarlo.

Sonríe sinceramente y da las gracias, porque está comprobado que genera más agradecimiento. Cuando te den las gracias contesta: “gracias a ti”.

Agradece y valórate a ti mismo/a, y con ello mejorarás tu autoestima y la seguridad en ti mismo/a.

Agradece a los demás haciendo que tus relaciones y tu comunicación con ellos mejore, has que valoren estar a tu lado y compartir momentos contigo.
Y por último recuerda que practicar la gratitud mejorará tu propio estado de ánimo y tu bienestar, siempre y cuando lo realices regularmente, de forma consciente y con sentimiento.


Para terminar sólo me queda darte “las gracias” por leer estas líneas. Te invito a compartir y comentar lo que desees o incluso agradecer aquí lo que te apetezca.


Un saludo y hasta pronto!

Alicia Camacho.

Santa Cruz de Tenerife.




martes, 26 de septiembre de 2017

Controla y ponle freno a tu ansiedad, 20 tips para lograrlo.






CONTROLA Y PONLE FRENO A TU ANSIEDAD

20 TIPS PARA LOGRARLO.


“La ansiedad no puede evitarse, pero sí reducirse. La cuestión en el manejo de la ansiedad consiste en reducirla a niveles normales y en utilizar luego esa ansiedad normal como estímulo para aumentar la propia percepción, la vigilancia y las ganas de vivir”. Rollo May.

Si sufres de ansiedad diariamente o deseas prevenirla, aquí tienes 20 tips o claves para llegar a controlarla. Espero valores en cual de ellos tienes que intervenir y te ayudes tomando las riendas de tu mejora.

1.       Relájate. Aprende a relajarte, para ello desde la psicología disponemos de técnicas y herramientas que te ayudarán a conseguirlo. Busca información sobre cómo hacerlo y practica diariamente. Técnicas que pueden ayudarte son: la respiración diafragmática, la relajación muscular progresiva, técnicas de visualización, etc… Primero has de saber cómo aprender estas técnicas, para luego practicarlas y posteriormente utilizarlas en los momentos que las necesites.

2.       Duerme lo necesario. Para tener bajo control a tu ansiedad tienes que poder descansar lo necesario, y así conseguir un buen funcionamiento físico y mental. La media de horas de sueño ronda las 8 horas. Lleva a cabo una correcta higiene del sueño, con pautas que te ayuden al descanso entre las que destacan por ejemplo: tener unos horarios habituales fijos para irte a la cama y para levantarte, realizar actividades que permitan relajarte antes de dormir como leer, escuchar música que te guste y te relaje, etc.

3.       Diariamente conecta y busca ambientes que te sean agradables: no es bueno que estés siempre rodeado de ambientes que te estresen. Muchas veces pequeños cambios en tu entorno de trabajo o en casa consiguen mejorar tu estado emocional. Limpia y ordena tu lugar de trabajo, tu casa, tu habitación, puede llegar a sentirme más relajado/a, tranquilo/a y libre con unos pocos detalles y cambios. Disfruta del paseo hasta tu lugar de trabajo o tu vivienda, de sentarte a desayunar, de un momento de espera, de volver escuchando música en tu medio de transporte, conecta contigo y con lo que te rodea que te sea agradable y te proporcione bienestar siendo agradable.

4.       Haz ejercicio. Realiza ejercicio o algún deporte de forma regular y moderada. Son numerosos los estudios e investigaciones que demuestran su beneficio físico y emocional. Ten en cuenta que para empezar puedes simplemente caminar 30 minutos diarios, pronto notarás sus beneficios relajantes. Evita el ejercicio o las actividades físicas extenuantes.

5.       Cuida tu alimentación. Disfruta de los momentos de comida y aprovecha para desconectar, para ser consciente de lo que comes, cómo te cuidas, etc… Come de forma sana y equilibrada, siempre habrá tiempo para un capricho, pero ten en cuenta nutrir tu cerebro y tu cuerpo de sustancias que ayuden y promuevan tu salud y tu bienestar. Querer estar sano tiene que ser uno de tus objetivos.

6.       Evita productos y bebidas excitantes. Lógico es pensar que si queremos protegernos y controlar nuestra ansiedad, esto hemos de controlarlo. Incluye no consumir drogas, moderar todo lo posible nuestro consumo de alcohol y tabaco, evitar bebidas excitantes, té, café o incluso comidas o algunos condimentos que aceleren tu metabolismo y tu sistema nervioso.

7.       Ten siempre una buena organización. Lleva una agenda u horario donde puedas planificar qué tienes que hacer, qué actividades tienes previstas diariamente, en la semana, etc… así evitarás olvidos y contratiempos, deja margen en tu día a día para el descanso y para actividades tanto imprevistas como deseables. Por supuesto cumple con lo establecido y no des cabida a la postergación.

8.       Prioriza y delega. No tienes que demostrar diariamente a nadie que eres un superhombre o una supermujer. No se puede abarcar todo, ni tienes porqué cubrir y llegar a todo y a todos/as. En el día tienes que poder tener tiempo para lo obligatorio y para lo que no lo es, y esto incluye trabajo, familia, tiempo para ti, etc… Une este tip al anterior y prioriza lo que es importante y delega lo que no lo es.

9.       No te compliques más la vida. Si quieres luchar contra la ansiedad o ponerle freno, no te incluyas en nuevos proyectos, no des cabida a más dificultades, igual no es un buen momento para emprender cambios que te generen más ansiedad, déjalo para cuando estés más tranquilo/a y tengas la energía suficiente para emprenderlo. El momento muchas veces, sí es importante.

10.   Pide ayuda y por supuesto, deja que te ayuden. Es una habilidad social y un derecho asertivo. A tu alrededor seguro que siempre habrá alguien dispuesto a echarte una mano (amigos, familia, profesionales…), pero tienes que permitirte pedir, aprender a hacerlo y aceptarlo de buen grado.

11.   Aprende y mejora otras habilidades sociales, como decir que NO. Tienes el derecho a decir no si es tu deseo, puedes hacerlo siendo asertivo y con amabilidad, dilo directamente y sin tener que justificarte. Siempre podrás ayudar o aceptar en otro momento si lo deseas y lo aceptas de buen grado, si no, ten en cuenta que tienes el derecho a declinar.

12.   Elimina creencias rígidas con las que funcionas como “lo que pensarán de mí, o el qué dirán”. Tienes derecho a ser tú mismo como quieras, sin preocuparte de lo que puedan pensar decir de ti o de lo que te pasa. Vive tu vida, permite, tolera y deja que cada uno viva la suya, pero con respeto mutuo y en convivencia.

13.   Elimina o cambia tus pensamientos negativos catastróficos. “¿y si…?”Seguro que…” etc… donde te pones y anticipas siempre lo peor. Si anticipas consecuencias negativas siempre, esto te provocará mucha ansiedad. No pienses e interpretes todo con fatales consecuencias. No confundas lo posible, con la alta probabilidad de que ocurra. No sufras por cosas o problemas que igual nunca se darán o que ni siguiera existen en la actualidad. Pide ayuda y haz terapia cognitiva si lo necesitas y no puedes conseguirlo por ti mismo/a.

14.   Ten un hobby, cultiva una afición o practica actividades de ocio habitualmente. Es necesario realizar actividades que te gusten, que te ayuden a desconectar los fines de semana, en tus vacaciones o durante tu tiempo libre, sea cual sea este. Trabaja para vivir, pero no te olvides de “vivir” haciendo lo que te gusta.

15.   Amplia tus círculos sociales o fomenta los que ya posees. Tener relaciones sociales satisfactorias y fomentar estas, te protege y mejora tu ansiedad, tu bienestar, tu autoestima, etc… fomenta y cuida la relación con los demás y deja que ellos hagan lo mismo. Evita los conflictos y relacionate de forma sana en entornos y con personas enriquecedoras.

16.   Relativice, y minimice sus problemas o dificultades emocionales. Todas las personas pasamos por momentos duros o dificultades en algún momento de nuestras vidas. No le des más importancia de la que puede tener realmente, ya que con el tiempo lo controlarás y superaras positivamente. No te dejes dominar por tu ansiedad ni dejes que esta dirija y moldee tu vida. La ansiedad es algo que, aunque sea desagradable de sentir, no daña, y puedes llegar a convivir con ella controlandola de forma satisfactoria.

17.   Busca solución a los problemas que se te presenten. No evites los problemas cuando se te presenten, no se solucionarán solos y en muchos casos pueden llegar a empeorarse. Intenta solucionarlos y afrontarlos directamente, seguro que algunos se solucionan y luego esto te refuerza y te sientes mejor. Existen herramientas y técnicas eficaces que te ayudarán a aprender a cómo hacerlo, como conseguir objetivos, como afrontar problemas y resolverlos. Aprende con ellas y practica si te es necesario.

18.   Toma decisiones. Relaciónalo con el tip anterior. Hay personas que necesitan aprender un método para llegar a tomar decisiones ya que muchas veces llevan tiempo evitándolo y no sabes cómo hacerlo, para ello has de aprenderlo partiendo y siguiendo un determinado proceso que empieza por plantear tu problema, buscar todas las opciones que se te puedan ocurrir, valorar estas con sus aspectos positivos y negativos, para luego elegir la que consideres pueda ser una buena solución, tomar la decisión y llevarla a cabo. No debes a posteriori dudar sobre la decisión que has tomado, con el tiempo verás si se resolvió o no el problema; si no fuera así, puedes contemplar otras opciones para conseguir resolverlo e intentarlo de nuevo.

19.   Enfréntate a tus miedos. Todas las personas tenemos miedos, unas veces son racionales y otras irracionales. A todos ellos hay que hacerles frente. Una buena manera de hacerlo es teniéndolos en cuenta, haz un listado y empezando por los que consideras de menor dificultad y te generen menos ansiedad. Empieza intentándolo, ya es un gran paso, no te deje arrastrar por los pensamientos limitantes y piensa que intentarlo ya es un paso muy importante.

20.   Prémiate y refuérzate por los logros conseguidos. Prémiate tanto por los logros conseguidos, como los intentos de superación. Reconocer tus méritos, lo que vas consiguiendo o has conseguido, ya que te sirve de refuerzo y de motivación para seguir marcándote y conseguir más objetivos. Por pequeño que sea, valora y tenlo en cuenta. Dirígete mensajes como: “muy bien, lo has intentado”, “lo has conseguido”, “ya has conseguido esto, el siguiente paso es”, “te mereces hoy…”, etc…


Te animo que tenerlos en cuenta y a ponerlos en marcha, siempre podrás pedir más ayuda si lo necesitas ya que para cada clave hay herramientas y mecanismos con los que mejorar,  pero recuerda que el objetivo principal no es eliminar la ansiedad, ya que esta es natural y necesaria, sino aprender a controlarla y gestionarla.

Para más información sobre qué es la ansiedad, problemas de ansiedad, etc… puedes consultar aquí: http://ayudatepsicologia.blogspot.com.es/p/ansiedad.html

Me gustaría me comentaras o compartieras esta información con quien desees.

Espero tus comentarios. ¿En cual de ellos puedes estar fallando? ¿tienes algo que aportar que ayude a los demás? ¿Deseas compartir una vivencia con respecto a tu ansiedad, problema de ansiedad, etc…? 



Gracias por tu colaboración.



Psicóloga: Alicia Camacho.

Contacto: email: ayudatepsicologia@gmail.com
teléfono 629990440


Santa Cruz de Tenerife.